LA
GRAN BATALLA
El
pasado martes 10 de septiembre se celebraba el Día Mundial para la Prevención
del Suicidio. La difusión dada por los
medios ha sido más bien escasa, máxime, teniendo en cuenta la magnitud de este
mal del suicidio, ya que estos últimos años en España han sido muchos más los
casos de muerte por suicidio que por accidentes de tráfico. Tanto silencio
alrededor de este problema me hace pensar que quizás estemos ante el último
de los tabús de nuestra sociedad.
Quedé
realmente impresionado con esta estadística, de modo que me veo en la necesidad
de hacerte llegar el consejo que daba a los suyos el gran filósofo Platón: “Sé
amable, porque todas las personas con las que te encuentras están librando una
gran batalla”. ¡Qué gran verdad! ¿A cuántas personas hemos prejuzgado
por su actitud, y al poco tiempo hemos descubierto que actuaban de ese modo
porque tenían un grave problema? Las personas afrontan constantemente problemas
como la enfermedad de un familiar, una relación tormentosa, un despido
inminente… de los que no consiguen desprenderse ni un instante y que no son
apreciables a simple vista, sin embargo los tienen muy presentes dentro de sí.
Esa es la gran batalla en la que se hallan inmersas y por la que no están en
condiciones de mostrarse especialmente agradables con nosotros, por muy cordial
o amable que sea nuestra actitud hacia ellos. Te encontrarás con situaciones de
este tipo tanto en tu vida personal como profesional.
Como
ya habrás comprobado el mundo de los
negocios es el mundo de las relaciones y, ¿aún no has comprobado las
ventajas y beneficios de mostrarte amable?
Todos
conocemos un sinfín de ejemplos de negocios que marchan bien y es en buena
medida por la amabilidad de su personal, por la atención que nos prestan sus
empleados en el servicio. ¡Ojo! para sostener esta afirmación no solo me ciño al sector de la hostelería, esto resulta ser así en todo tipo de
empresas. Un claro ejemplo de ello es el estudio que realizó la Press Gnaey
Associates, empresa dedicada a la evaluación de la satisfacción del cliente con
su hospital, preguntó a casi 140.000 pacientes que habían estado en 225
hospitales. Después de reunir todos los datos, enumeraron los 15 puntos determinantes
que valoraba el paciente sobre su estancia: Ninguno de los 15 puntos relevantes
para la satisfacción del paciente tenían que ver con la salud del mismo. De
hecho, todos los puntos iban asociados a la interacción del paciente con el
equipo que le atendía, haciendo hincapié en el trato que dispensaban los
empleados del centro hospitalario.
Si
en los hospitales los pacientes valoran más la atención recibida que la mejora de su salud, ¿cómo vamos a dejar pasar por alto para nuestra empresa la
importancia de la amabilidad?
Otro buen motivo para ser amable con las personas
que aparecen o permanecen en nuestro día a día es que, además de hacerles un
gran favor a ellas, nos lo estaremos haciendo a nosotros mismos, ello debido al
poder que la fisiología tiene sobre nuestros estados de ánimo. La fisiología es la palanca del cambio
emocional. El Profesor Williams James, fundador de la psicología funcional,
afirmaba que “la acción parece seguir al
sentimiento, pero en realidad la acción y el sentimiento van juntos; y si se
regula la acción, que está bajo el control más directo de la voluntad, podemos
regular el sentimiento, que no lo está”. Y esto es clave para que podamos
ser nosotros y solo nosotros quienes controlemos nuestro estado anímico. Así, pese
a que tengamos un mal día, el hecho de ponerse uno firme, echar los hombros
atrás, respirar hondo con inspiraciones toráxicas y levantar la vista, provocará
que nos sintamos con una vitalidad especial y en este estado, poco nos costará
mostrarnos amables con los demás. Cuando te encuentres en situación de desánimo
o a punto de llorar, prueba con alzar cabeza y vista, comprobarás el contraste
que le supone a tu estado. Es por eso que los niños cuando lloran siempre bajan
la cabeza y tienden a cruzarse de brazos, en esa posición les es más fácil
generarse el estado que quieren expresar.
Otra de las ventajas, quizás la más popular, que tiene la amabilidad es que es totalmente gratis. Nos reporta
grandes beneficios y no hay que pagar coste alguno. En esta época de crisis no
me podrás negar que hablamos de un producto altamente recomendable a todos los
niveles. ¡Pruébalo!, total, es gratis.
La
Amabilidad, al igual que el humor, es contagiosa. Lo normal es que si somos
amables con alguien, ese alguien igual lo será con nosotros, y en muchísimas
ocasiones nos va a interesar el comportamiento amable de las personas. Esta
será la situación más favorable para alcanzar un acuerdo, conseguir una buena
venta o convencer a esa persona. Pero no quiero confundirte, no te estoy
alentando a fingir un determinado estado, lo que te recomiendo es que seas humano y no te dejes llevar
por tus instintos primarios. Actúa con cabeza, esa persona que se muestra
antipática contigo, estará librando su gran batalla interiormente, no se lo
tengas en cuenta y trata de hacerle ese momento más llevadero.
Y
alguno pensará, ¿y yo no tengo derecho a librar mis batallas? Por supuesto que
sí, pero querido lector, si has llegado hasta aquí, habrás apreciado alguna de las
ventajas que tiene el ser amable, así que ¿por qué causarte un perjuicio cuando
son tantos los beneficios que puedes obtener?

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