jueves, 12 de septiembre de 2013

LA GRAN BATALLA

El pasado martes 10 de septiembre se celebraba el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. La difusión dada por los medios ha sido más bien escasa, máxime, teniendo en cuenta la magnitud de este mal del suicidio, ya que estos últimos años en España han sido muchos más los casos de muerte por suicidio que por accidentes de tráfico. Tanto silencio alrededor de este problema me hace pensar que quizás estemos ante el último de los tabús de nuestra sociedad.


Quedé realmente impresionado con esta estadística, de modo que me veo en la necesidad de hacerte llegar el consejo que daba a los suyos el gran filósofo Platón: Sé amable, porque todas las personas con las que te encuentras están librando una gran batalla. ¡Qué gran verdad! ¿A cuántas personas hemos prejuzgado por su actitud, y al poco tiempo hemos descubierto que actuaban de ese modo porque tenían un grave problema? Las personas afrontan constantemente problemas como la enfermedad de un familiar, una relación tormentosa, un despido inminente… de los que no consiguen desprenderse ni un instante y que no son apreciables a simple vista, sin embargo los tienen muy presentes dentro de sí. Esa es la gran batalla en la que se hallan inmersas y por la que no están en condiciones de mostrarse especialmente agradables con nosotros, por muy cordial o amable que sea nuestra actitud hacia ellos. Te encontrarás con situaciones de este tipo tanto en tu vida personal como profesional.

Como ya habrás comprobado el mundo de los negocios es el mundo de las relaciones y, ¿aún no has comprobado las ventajas y beneficios de mostrarte amable?

Todos conocemos un sinfín de ejemplos de negocios que marchan bien y es en buena medida por la amabilidad de su personal, por la atención que nos prestan sus empleados en el servicio. ¡Ojo! para sostener esta afirmación no solo me ciño al sector de la hostelería, esto resulta ser así en todo tipo de empresas. Un claro ejemplo de ello es el estudio que realizó la Press Gnaey Associates, empresa dedicada a la evaluación de la satisfacción del cliente con su hospital, preguntó a casi 140.000 pacientes que habían estado en 225 hospitales. Después de reunir todos los datos, enumeraron los 15 puntos determinantes que valoraba el paciente sobre su estancia: Ninguno de los 15 puntos relevantes para la satisfacción del paciente tenían que ver con la salud del mismo. De hecho, todos los puntos iban asociados a la interacción del paciente con el equipo que le atendía, haciendo hincapié en el trato que dispensaban los empleados del centro hospitalario.

Si en los hospitales los pacientes valoran más la atención recibida que la mejora de su salud, ¿cómo vamos a dejar pasar por alto para nuestra empresa la importancia de la amabilidad?

Otro buen motivo para ser amable con las personas que aparecen o permanecen en nuestro día a día es que, además de hacerles un gran favor a ellas, nos lo estaremos haciendo a nosotros mismos, ello debido al poder que la fisiología tiene sobre nuestros estados de ánimo. La fisiología es la palanca del cambio emocional. El Profesor Williams James, fundador de la psicología funcional, afirmaba que “la acción parece seguir al sentimiento, pero en realidad la acción y el sentimiento van juntos; y si se regula la acción, que está bajo el control más directo de la voluntad, podemos regular el sentimiento, que no lo está”. Y esto es clave para que podamos ser nosotros y solo nosotros quienes controlemos nuestro estado anímico. Así, pese a que tengamos un mal día, el hecho de ponerse uno firme, echar los hombros atrás, respirar hondo con inspiraciones toráxicas y levantar la vista, provocará que nos sintamos con una vitalidad especial y en este estado, poco nos costará mostrarnos amables con los demás. Cuando te encuentres en situación de desánimo o a punto de llorar, prueba con alzar cabeza y vista, comprobarás el contraste que le supone a tu estado. Es por eso que los niños cuando lloran siempre bajan la cabeza y tienden a cruzarse de brazos, en esa posición les es más fácil generarse el estado que quieren expresar.

Otra de las ventajas, quizás la más popular, que tiene la amabilidad es que es totalmente gratis. Nos reporta grandes beneficios y no hay que pagar coste alguno. En esta época de crisis no me podrás negar que hablamos de un producto altamente recomendable a todos los niveles. ¡Pruébalo!, total, es gratis.

La Amabilidad, al igual que el humor, es contagiosa. Lo normal es que si somos amables con alguien, ese alguien igual lo será con nosotros, y en muchísimas ocasiones nos va a interesar el comportamiento amable de las personas. Esta será la situación más favorable para alcanzar un acuerdo, conseguir una buena venta o convencer a esa persona. Pero no quiero confundirte, no te estoy alentando a fingir un determinado estado, lo que te recomiendo es que seas humano y no te dejes llevar por tus instintos primarios. Actúa con cabeza, esa persona que se muestra antipática contigo, estará librando su gran batalla interiormente, no se lo tengas en cuenta y trata de hacerle ese momento más llevadero.   

Y alguno pensará, ¿y yo no tengo derecho a librar mis batallas? Por supuesto que sí, pero querido lector, si has llegado hasta aquí, habrás apreciado alguna de las ventajas que tiene el ser amable, así que ¿por qué causarte un perjuicio cuando son tantos los beneficios que puedes obtener?

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