viernes, 27 de junio de 2014

EL MORDISCO DE LUÍS SUÁREZ EN NUESTRO CÓDIGO PENAL


El delantero uruguayo Luís Suárez lleva unos días acaparando todo el protagonismo del mundial de Brasil y no precisamente por cuestiones futbolísticas, sino por la acción que le llevó a morder al defensa italiano Chiellini durante un forcejeo en el partido que enfrentó a Uruguay con Italia. El jugador ya ha sido duramente castigado por la FIFA, pero la cuestión que planteamos aquí es si la conducta del delantero sería considerada como delito de haberse producido la acción en España. Veremos si el jugador, además de ser sancionado por la federación pertinente, sería merecedor de pena de prisión o multa.

Nuestros Tribunales para el estudio de los hechos que se producen dentro de un terreno de juego suelen acogerse a la llamada “Teoría del riesgo mutuamente aceptado o consentido”, por la que los deportistas otorgan su consentimiento al riesgo de poder resultar lesionados durante la práctica deportiva. Entran dentro de esta teoría aquellas conductas que se ajustan a las reglas del juego generalmente aceptadas. Es decir, que una entrada muy fuerte que lesiona gravemente a un jugador, si puede ser calificada como lance del juego, no sería reprochable penalmente, sin perjuicio de que reciba su correspondiente sanción conforme al reglamento deportivo.

Sin embargo, analizando la famosa jugada de Suárez con Chiellini, apreciamos que la misma no es producto de un lance del juego ni viene ocasionado por la disputa de un balón, sino que el delantero se desentiende del juego y de forma voluntaria, muerde al contrario.


El hecho no puede situarse dentro del ámbito de la doctrina de la “Teoría del riesgo mutuamente aceptado o consentido”, ya que no es una acción fortuita, el jugador que puede resultar lesionado no tiene por qué consentir este tipo de riesgo. Por ello a mi juicio, y ya que hay voluntariedad de causar un mal, de producirse esta situación en un campo de fútbol español Luís Suárez podría ser castigado como autor de un delito con la pena de prisión de 6 meses a 3 años si la lesión hubiera necesitado para su curación una primera asistencia facultativa y tratamiento médico o quirúrgico (art. 147 del Código Penal); o si, como es el caso, la lesión no necesita de lo anterior, sería autor, no de un delito, sino de una falta que conlleva una pena de localización permanente de seis a 12 días o multa de uno a dos meses (art. 617 del Código Penal).

La única defensa posible que tendría el jugador uruguayo sería alegar que, si bien es cierto que no había balón de por medio, la jugada se produce dentro de un partido donde se dan a menudo este tipo de jugadas por la tensión con la que se disputa una competición deportiva. Extremo este que recoge una mínima jurisprudencia pero que no puede ser usada para que los deportistas justifiquen este tipo de conductas, pues, de aceptarse, sería igualmente extrapolable a determinadas situaciones cotidianas que conllevan altas dosis de estrés y tensión que dan como resultado conductas violentas. Unas y otras no deben gozar de inmunidad.

Así que ya sabes, si practicas deportes de equipo, cuidado con desviarte del juego porque atendiendo a nuestro Código Penal y Jurisprudencia, en ocasiones, lo que ocurre en el campo no queda en el campo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario