Dado
que en Navidad no me he prodigado en la redacción de artículos para el blog, hoy
trato de compensar esta dejadez con un regalo. No es otro que presentarte a
TED, mi fiel compañero, del que no me separo desde que el pasado mayo, otro gran
compañero, Carlos Villadangos, me pusiese al tanto de su existencia y la cantidad
de buenas ideas que me podría aportar.
TED
(Tecnología, Entretenimiento y Diseño) es una organización dedicada a organizar
conferencias, con la intención de exponer “ideas que vale la pena difundir”, y que son impartidas por destacadas personalidades dentro de múltiples y diferenciados
sectores. Quizás la característica principal sea que las conferencias duran apenas
15 minutos. Ese es el tiempo que tiene el experto para explicar su
especialidad ante un público heterogéneo, compuesto no solo por el asistente al
auditorio, pues estas ponencias están disponibles en la página web de TED
(www.ted.com), sus aplicaciones o Youtube. Pese a que casi la totalidad de
ellas son en inglés, las tenemos subtituladas para los que aún no manejamos ese
idioma como debiéramos.
Las
charlas de TED presentan cinco ventajas que las hacen únicas:
1.-
Concisión. El breve tiempo del que disponen los ponentes hace que las ponencias
sean muy dinámicas y, sobretodo, que estos se esfuercen por ser concisos,
cualidad esta de la que adolecen la mayoría de los ponentes de las conferencias
a las que asistimos y que, sin embargo, disponen de mucho más tiempo. Con TED
el aburrimiento ni tan siquiera es una opción.
2.-
De bolsillo. La poca duración de las charlas de TED facilita que podamos visualizarlas
en momentos de descanso o tiempos muertos diarios. Aunque estés cansado, ese
corto período de tiempo posibilita que prestes perfecta atención al tema. Gracias
a la app para móvil de TED aprovecho cualquier momento de espera para ver
alguna charla, y, desde hace poco, todas las noches antes de dormir cae otra.
3.-
Cultura. Otra de las ventajas de pegarte mucho a TED es el gran conocimiento
que adquieres por la inmensa variedad de temas que se exponen. Puedes conseguir un
cierto grado de especialización en apartados que ya conocías o, simplemente, tomar
conciencia de problemas o soluciones en campos que para ti eran totalmente
desconocidos. Por ponerte un ejemplo, hasta la semana pasada no tenía ni idea
de las consecuencias que tendría para nuestro planeta la desaparición de las
abejas. Solo había oído algo acerca de cómo habían disminuido en número en los
últimos años, sin echarle más cuentas. En 10 minutos me ha quedado
perfectamente claro la dimensión de este problema, por lo que un poco de
cultura general no nos viene nada mal.
4.-
Gorroneo científico en toda regla. Así es como califica mi mentor, Julio García,
la ganancia que una persona obtiene al leer un libro. El autor de
un libro dedica años de estudio y dirige toda su experiencia al tema del libro que
escribe. Y todo ese tiempo se concentra en un manual que puede ser leído y
aprendido por el lector en poco tiempo. Igual sucede con las charlas de TED,
solo que aquí el gorroneo se eleva a la máxima potencia por los motivos que
antes se han explicado.
5.-
Habilidades para hablar en público. Observando a los ponentes de TED aprendemos que no son necesarios grandes alardes retóricos o complejos vocabularios para ser un buen orador. Si seguimos estas charlas, estamos realizando el mejor
curso de oratoria que se puede dar. Y teniendo en cuenta que el miedo a hablar
en público es un temor que padece más del 78% de los individuos (según reciente
estudio de la Universidad de California) con TED estamos obteniendo un gran
remedio para este problema.
Motivos
ya te he dado suficientes como para que pases un momento con mi compañero de
ocio y trabajo. Me despido citándote algunos títulos de las conferencias que más me
han fascinado, esperando que sean de tu agrado: “Cómo convertir el estrés en tu amigo”,
“Venta de sostenibilidad”, “La crisis del fosforo”, “Lo que aprendí de Nelson
Mandela” “El sol puede ser bueno para el corazón”, “Por qué dormimos”, “por qué
las abejas están desapareciendo” o “Cómo las escuelas matan la creatividad”.

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